sábado, 10 de diciembre de 2016

«El Viaje de Marcos» de Óscar Hernández


El pasado 18 de noviembre acudí a la presentación de El viaje de Marcos de Óscar Hernández en el Centre del Carme (Valencia). Para quien no haya ido nunca, se trata de un antiguo convento convertido en museo. Era de noche y en el claustro renacentista, los focos de colores estaban alumbrados, coloreando de psicodélicos tonos la vegetación que la piedra envolvía… La atmósfera era mágica. La presentación tuvo lugar en el Aula Capitular, sala restaurada presidida por un gran ventanal gótico, y estuvo organizada por el colectivo Lambda.


Yo no conocía a Óscar Hernández, ni a su obra. Ese fue el motivo por el que asistí a la presentación. Conocerlo. Óscar Hernández (San Sebastián, 1976), escritor LGTB, fue el ganador de la IV edición del Premio Odisea de Literatura, en 2002, con su novela El Viaje de Marcos, una historia de amor entre dos jóvenes, en un pequeño pueblo de La Mancha, durante el franquismo. Tras ello, ha seguido escribiendo y ha publicado las novelas Esclavos del destino (Odisea Editorial, 2004) y El guardián de los secretos (Egales, 2016).  


Durante la presentación no solo nos habló de El viaje de Marcos, reeditada ahora por la editorial Egales, sino de su obra en general. Como curiosidad, la novela, según nos contó, se iba a llamar La canción del molino. Me encanta ese título, y cuando terminas de leerla, te das cuenta de que es muy acertado, pero los de Odisea debieron pensar que «El viaje de Marcos» era más comercial, supongo. Pero lo que quiero destacar de la presentación, para todos aquellos a los que les gusta escribir y desean ser leídos, aunque se puede aplicar a cualquier ámbito, es que Óscar envió primero el manuscrito a la editorial Egales y fue rechazado. Luego, lo presentó al Premio Odisea, ganó y fue publicado con mucho éxito. Años más tarde, la editorial Odisea cerró y la novela quedó descatalogada. Ahora, en el 2016, 14 años después, la editorial Egales, se lo ha reeditado. Lo que quiero decir con esto es que no hay que rendirse nunca. Hay que seguir siempre pico, pala, pico, pala hasta conseguir lo que se quiere. 


Pero ¿de qué va la novela? Marcos vuelve en tren a Molinosviejos, un pequeño pueblo de La Mancha. Hace 25 años que no pone un pie allí, desde el verano de 1970, y durante ese trayecto rememora aquellos días soleados en casa de su abuela, descubriendo al lector por qué se fue y no regresó. Con 19 añitos hizo el mismo trayecto, aunque en un tren mucho menos cómodo y en compañía de su hermano gemelo, Gus. Fue un verano idílico. Sol y piscina municipal, bocadillos de chorizo y bicicletas, y, por la noche, cervezas en el bar del pueblo al son de Nino Bravo, los Beatles, Bob Dylan… Es durante ese verano cuando Marcos libera sentimientos que tenía reprimidos y descubre el amor al conocer a Álex, el chico del molino… Obviamente, no todo es tan bonito. Franco aún estaba vivito, y colear no sé si colearía mucho, pero, como podéis imaginar, el amor entre dos hombres no debía ser fácil.


Por lo que oí en la presentación, ya intuía que la novela iba a ser drama, dramón, dramático. Y yo, como ya he dicho en otras ocasiones, soy antidramas. Pero me la comencé a leer al día siguiente y… me ha encantado. La novela, narrada en primera persona por el propio Marcos, tiene un estilo muy bello y cuidado. Las descripciones son poéticas, sin resultar pesadas, y consigue no solo que visualices el escenario, sino que te sumerjas en la atmósfera. A veces, me desesperaba que el personaje no se lanzase, me hubiese gustado darle un empujón, pero Óscar ha creado personajes muy creíbles y, poco a poco, ha conseguido que me metiese en su piel y lo comprendiese. El Viaje de Marcos es un viaje del lector a un mundo bucólico, 1970, sin móviles ni internet, donde se puede ser feliz con la piscina pública, un bocadillo y una cerveza. Volver al amor teenager. Un amor verdadero, puro e inocente.



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